Espejitos tecnológicos — Por Henry Veliz


Guatemala ha elegido a su nuevo representante ante el mundo, en una contienda electoral marcada por la apatía de la población hacia los candidatos finales.

El Dr. Alejandro Giammattei se ha proclamado como presidente electo de nuestro país, con una considerable ventaja con respecto a su rival, la ex primera dama Sandra Torres Casanova, que ha quemado quizás, su último cartucho en el ámbito político;  y deberá ahora enfrentar una realidad que evitaba a toda costa: acusaciones de fuerte índole cuyos procesos serán seguidos con el afán que caracteriza a los medios comunicacionales.

Como decía mi catedrático de Estadística Básica, hay muchas formas de llegar a un resultado, aunque algunas demasiado primitivas, por ende, inefectivas para los tiempos modernos. Así como las formas, las políticas deben evolucionar con el pasar del tiempo, a la par del avance tecnológico; las viejas estrategias deben evolucionar también si quieren seguir haciendo de las suyas. Criticamos a los mayas por dejarse engañar con espejitos a cambio de oro en la invasión española, sin embargo, en nuestros días los espejitos han evolucionado en algo más “cotidiano”, el espejito ahora tiene cámara, linterna, radio, agenda, y un sinfín de cosas más.

Basta con tener un paquete de datos básico en nuestro teléfono móvil para estar conectados al mundo, para ser bombardeados con publicidad, y tal como un campo de tiro, más de alguna dará en el blanco tarde o temprano; los políticos lo saben muy bien, sus estrategas no digamos. Teniendo como claro reflejo las elecciones presidenciales pasadas, cuando un popular cómico de televisión alcanzó la presidencia gracias a su fuerte presencia en redes sociales, sacando provecho por supuesto de la coyuntura del gobierno de Pérez Molina y compañía.

Cada elección presidencial tiene su tema de batalla: unidad, seguridad, caras nuevas, experiencia, etc. Sin embargo, por más recursos y entendimiento del tema que se tenga, la memoria de la población aún mantiene cierta frescura en temas populares de corto plazo, y el resentimiento se hizo evidente en las urnas, algo que los asesores de la señora Torres subestimaron. Aunque no implica que la decisión haya sido la más idónea, en todo caso, votar por el “menos peor” (dicho en buen chapín), nos ha llevado a tener candidatos muy cuestionables.

El nuevo presidente tendrá un duro desafío, recobrar la confianza de la población, cansada de una política criticada por su adaptabilidad; tal como hace el camaleón, adaptando sus colores según el entorno. Caso contrario, sin la confianza de la población, poco se hará con las innumerables problemáticas que aquejan al país. Aún es muy temprano para colocarle un estigma al Dr. Giammattei, serán su accionar y decisiones que lo colocarán en la balanza histórica de buenos y malos gobiernos, según el criterio de cada quien.


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