Las manos de la experiencia en un alma joven y trabajadora

Las manos de la experiencia en un alma joven y trabajadora

Las manos trabajadoras de la señora Lucrecia López, han sido moldeadas por experiencia y amor para sus hijos. Una vida dura, llena de obstáculos y trabajo, que le enseñaron el camino de la dedicación y el amor.

La señora Lucrecia, en el patio de su casa, en el que ha vivido por más de 45 años. Foto: Cesar Chávez.

Horas de dedicación y sacrificio, anécdotas y trabajo, una mezcla de aptitudes aprendidas que ayudaron a “doña Lucky”, como es conocida en la Zona 1 de Chimaltenango, a trabajar con las fuerzas como las que hoy tiene.

Desde pequeña, Lucrecia López, que relató tiene 81 años, trabaja. Ahora menos, por su edad, pero siempre con las ganas y fuerzas que la caracterizaban, como cuando tenía 13 años. Recuerda que su primer empleo fue ayudando a su mama a tortear y a lavar, en casas ajenas.

“Mi primer trabajo fue por mes, a tortear y a lavar, tenía 13 años. Y en eso comencé. Conforme fui creciendo, conseguí un mejor trabajo, necesitaba mis centavos. Lamentablemente crecimos en la pobreza”.

Cuando sus pies pisaban el suelo caliente del camino, ella pensaba en ya no seguir esa vida tan dura, la del trabajo. Lucrecia no contaba con zapatos o sandalias cuando era pequeña. Hasta cuando ganó sus primeros centavos, pudo comprarse unas sandalias de hule, esas que son populares en los mercados de la época.

Con el paso de los años, la querida “mamá Lucky”, como suelen decirle sus nietos e hijos cuando llegan a visitarla, decidió casarse, con ello, llegaron más responsabilidades a su vida.

“Con el paso de los años, pensé en casarme y tener mis hijos. Seguí trabajando el doble para darles estudios a mis hijos”.

Aunque la vida de Lucrecia ya no es la misma, por la edad que tiene, ella dice entre risas extrañar cuando iba al campo a trabajar, cuando sentía la adrenalina y el cansancio, pero que, con una noche reparadora, estaba al cien de nuevo.

“Ahora mi vida es diferente, porque ya no tengo las mismas capacidades. Ahora me dedico a trabajos domésticos”.

Un día pesado, con un final gratificante

El día de la trabajadora señora Lucrecia, comienza a las 5:30 de la mañana. Ella dice también que antes, cuando era más joven, se levantaba a las 4 0 5 de la mañana. Después de levantarse, se arregla, y está lista para comenzar el día. Con tortillas frescas, salidas del comal, espera a su esposo, que se prepara con esfuerzo e ímpetu para una jornada más en el “campo”. El café una buena compañía para lucrecia, la olla de barro junto al comal, no faltan en la cocina de esta abuelita, que dice entre risas que disfruta mucho del café y las tortillas calientes.

Inmediatamente cuando su esposo, el señor Gabino se va a trabajar. Ella empieza con los trabajos domésticos, además de atender su pequeña granja de pollos patos y palomas que tiene en casa.

“Cuando tenemos cultivos de maíz, me encargo de desgranar las mazorcas, para luego vender el maíz, o para consumo propio”.

“Mama Lucky”, tiene frutas o verduras en abundancia, decide ir al mercado central de Chimaltenango a vender sus productos, para como dice ella, “tener algunos centavos para subsistir”.

Foto: Cesar Chávez

Aunque sus hijos le ayudan económicamente a doña Lucrecia, le gusta tener animales y comercializarlos, para tener un ingreso extra.

“Mis hijos me están apoyando ahora, y por eso le doy gracias a Dios. Me dan lo necesario. Ahora con el dinero de mis hijos compro un poco más de comida”.

Al final del día, deja la masa preparada para las tortillas del día siguiente, el café en el frasco, despierta el aroma del café mañanero. Doña Lucrecia duerme a las 10 de la noche, cuando el pequeño de sus hijos llega del trabajo, y ella se siente tranquila para descansar.

La vida en Guatemala para una persona de la tercera edad

Según estudios de «Índice Global de AgeWatch«, Guatemala se encuentra en la posición 59 de 96 naciones estudiadas. Los datos revelan que una persona mayor de 60 años puede vivir 21 años más. 

Una persona mayor de 60 años tiene una expectativa de llegar a los 76 años sin complicaciones serias de salud, detalla el informe. Sin embargo, en Guatemala solo el 28 por ciento de estas personas cuentan con la asistencia de un seguro social o de una pensión. 

La vida continua…

Para esta abuelita fuerte y con grandes capacidades de trabajo, la vida sigue. Entre risas narró, “estamos aquí luchando y trabajando, hasta el día en el que nos vayamos”.

Vista de los árboles que tiene en casa. Relata que los sembró cuando su primera hija nació. Foto: Cesar Chávez.

Cesar Chávez

Chapín. Futuro periodista y escritor por naturaleza. Contar historias inimaginables, escondidas en algún rincón del mundo. Amante de los deportes.

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