Las manos y mente luchadora de Luis Bracho unidas siempre con Venezuela


Con valor, inteligencia y sacrificio, Luis Andrade Bracho trabaja para contribuir con la tierra que lo vio nacer, y que ahora está inmersa en una crisis sistemática que afecta a una gran nación de américa del sur, Venezuela. El exilio fue una de las soluciones para Bracho, así como para millones de venezolanos que se ven obligados a migrar a otros países para generar un ingreso, o ayudar a sus familiares que se quedan en Venezuela. Actualmente vive en Lima, Perú y es presidente de la Fundación Juventud del Progreso.

Muchos son los sueños y objetivos de personas venezolanas que han quedado frustradas hasta ahora por los pocos recursos económicos y la inestabilidad que sufre el “gran país del oro negro”, como era catalogado hace unos años. La lucha y solidaridad sigue latente en el corazón de la mayoría de venezolanos exiliados, que ayudan desde el país en el que viven actualmente.

Luis Andrade Bracho, psicólogo de 29 años y con más de 8 años luchando contra el régimen de Chávez y ahora el de Nicólas Maduro, ha vivido en carne propia lo que es arriesgar la vida por una patria mejor; pisar la cárcel injustamente, pero también el sabor de ayudar al prójimo.

La lucha en contra del régimen fue decisión propia de Bracho, en ese año (2017) todavía era estudiante de la la Universidad Central de Venezuela. La pizca que explotó en su pensamiento y su deseo de manifestación y lucha, aconteció cuando una gestión municipal decide expropiar algunos terrenos de su madre. Dichos terrenos estaban destinados para la construcción de colegios privados . Días después, la madre de Luis Andrade recibe amenazas, que colocaban en un cuadro riesgoso a la familia Bracho. Desde allí, el joven venezolano trabaja para poder generar cambios en una sociedad que cada día es destruida por el gobierno de Maduro.

Una gestión municipal decide llevar a cabo la expropiación de un lote de terrenos perteneciente a mi madre, que en aquel entonces pertenecía a mi madre y estaba destinado para la construcción de un colegio privado, no obstante, mi madre comienza a recibir amenazas, que ponían en riesgo su integridad y libertad por manifestarse en contra de los hechos. Es allí cuando decido trabajar para poder cambiar esos gobiernos que hoy en día siguen destruyendo nuestro país.

Con la lucha en la espalda, él y un grupo de opositores hicieron el esfuerzo para que la dirección electoral fuera para otro rumbo, y Hugo Chávez ya no tomara las riendas de Venezuela.

La oportunidad para realizar un cambio, llego en el año 2013, cuando el joven Bracho pudo gestionar un área municipal, y así genera cambios de infraestructura en el estado de Aragua.

En 3 procesos electorales para los cuales en ninguno salimos victoriosos. Cómo fueron las elecciones de Chávez contra Capriles; las elecciones de gobernadores Mardo contra El Aissami, y Maduro contra Capriles; hasta que finalmente pudimos obtener una victoria en las contiendas municipales del 2013.

Grandes obstáculos, grandes soluciones, remando contra la corriente

La oportunidad de oro se presentó, y Luis comenzó a trabajar como director del despacho del alcalde, además de otras funciones que desempeñaba en el consejo. Allí aprendió sobre gestión municipal, e incrementó su pasión por la ayuda humanitaria, una labor que hoy, le da sus frutos de satisfacción y trabajo responsable. Aunque Luis Andrade veía todo con buenos ojos, algunos proyectos no pudieron ser realizados, por la corrupción que existía en el gobierno, y los enemigos políticos que se echaban encima si se llevaban a cabo. Sin duda, era una gestión transparente y honesta, y Luis lo sabía.

La gestión y manejo siguió a paso cauteloso, hasta el punto en que era la única alcaldía opositora entre sus 18 municipios.

Como por ejemplo la foto que se volvió viral en algún momento de las personas que cruzaron el río para poder asistir en aquel entonces al revocatorio que, se organizaba a nivel nacional para poder cambiar al gobierno de Nicolás Maduro, así como también construir el teatro municipal Christian Vasquez, por mencionar algunos.

Un momento de angustia en el camino

El panorama para la población venezolana cada vez era más oscuro. En el 2017, muchos jóvenes de Venezuela manifestaron masivamente, para que las elecciones se llevaran a cabo transparente y democrácticamente. El Consejo Nacional Electoral (CNE), es el ente encargado para realizar elecciones libres en Venezuela. El secreto a voces, es que siempre ha estado cooptada y manipulada.

Según recuerda Luis Bracho, las manifestaciones pacíficas eran particularmente de manera simbólica, con mantas y afiches, en donde incluían frases alusivas a la petición de elecciones libres, además frases de Simón Bolívar e incluso hasta del fallecido presidente Chávez. Situación que molesto a adversarios y simpatizantes del gobierno; los cuales destruyeron una de las estatuas para culpar a Bracho. Lo demás, una injusticias en contra de la libertad. El opositor, que con ansias ejercía su derecho de libertad, fue apresado durante 45 días, por delitos de instigación al odio, daño al patrimonio histórico, y terrorismo, según el gobierno de Maduro.

El paso amargo pasó, y logró salir en libertad junto a otros jóvenes que luchaban por una mejora en el sistema gubernamental, y fueron capturados injustamente. Pero Luis, se dio cuenta que todo era diferente ahora, particularmente en su vida. El trabajo y la lucha por un mejor país, le costó la tranquilidad personal y la de su familia, y amigos que eran muy cercano a él.

“Luego de eso, pude salir en libertad al igual que muchos jóvenes, que también pasaron por lo mismo en aquel momento, y seguimos trabajando de igual forma en la gestión municipal y en movimientos políticos en contra del gobierno. Ello me costó la tranquilidad de familiares y amigos, los cuales recibían constantes advertencias que amenazaban la libertad no solamente de mi persona, si no que también a los que en aquel entonces nos acompañaban”.

En el año 2017, se convocaron a elecciones municipales también, pero Luis y su equipo desistieron, porque el panorama era fraudulento y problemático. Era muy probable que no lograran algún puesto administrativo en la municipalidad.

La solidaridad y el corazón abierto, ayudan a la niñez venezolana

La vida le fue mostrando y enseñando grandes cosas al joven soñador, que idealizaba un país libre y sin corrupción. En diciembre de 2017, emprendió el viaje rumbo a República Dominicana, en donde se ubicaba su hermano, que llevaba 2 años fuera de Venezuela. La salida de su país, le cobró la factura, y fue tachado de corrupto por la administración que ejerció poder en ese año – 2017-.

Esto me costó críticas y acusaciones por parte del alcalde actual y personajes que hacen vida política en el municipio, en la “oposición”. Acusándome en ese entonces de haber robado dinero de la administración pública y acompañado de amenazas de que, si pisaba nuevamente el país debía ser presentado directamente ante las autoridades.

Los trabajos que tenía en mente Luis, continuaron a pesar de todo el rechazo del gobierno venezolano.

Desligado a la administración pública, el proyecto de “alimenta la solidaridad”, es de mucha ayuda para la actual niñez de Venezuela. Es un comedor de atención a casos de niños con problemas de nutrición en consecuencia de la crisis humanitaria que se vive día con día.

Todo comenzó con la atención de 50 niños, y hoy en día sigue funcionando y atiende a más de 160 niños, gracias a la colaboración de personas que están actualmente fuera del país y envían remesas para colaborar con esta iniciativa.

Este proyectó se mantiene gracias a la maestra; Nery Farfan, Miriam Calles, el ingeniero Jonar Cubillan, y la diputada Carolina de Miranda.

La cruda realidad en datos

  • Se estima que cada día unas 5.000 personas recogen sus pertenencias y emprenden camino deseosos de huir del colapso económico y la crisis humanitaria que ronda a la nación petrolera.
  • Más de tres millones se han ido en años recientes. Según la ONU, se espera que esa cifra aumente a más de 5 millones para finales de 2019.
  • La gran mayoría de venezolanos viaja a otras partes de Sudamérica. Más de un millón han escogido a la vecina Colombia como su nuevo hogar, con medio millón más atravesando ese territorio hacia el sur, camino a Ecuador, Perú y otros países.

Una nuevo comienzo

La vida de Luis no ha sido todo color de rosa, pero con mucho sacrificio y entusiasmo sigue ayudando a los más necesitados. Su nuevo hogar, Perú, ha sido una ayuda importante en su progreso como profesional.

Bracho siempre piensa en su madre, y en lo que ha sufrido. Ver a sus dos hijos exiliados y en algún momento presos, no sería nada fácil de asimilar para cualquier madre.

“Mi madre también ha sufrido consecuencias gracias al gobierno de Nicolás Maduro, ha tenido a sus dos hijos presos, cosa que tampoco ha sido nada fácil para ella”.

Luis Bracho, dona dinero constantemente a personas que viven en Venezuela, para que compren comida, medicina e insumos de primera necesidad.

De manera constante envío remesas a Venezuela para que se compren comida y sean donadas a personas con necesidades.


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