La primera división de Guatemala, el refugio de Villaluz pese a ser campeón del mundo

Medio Tiempo (El Incidente) — El futbolista de 31 años está convencido de haber retomado su nivel y tiene la esperanza de volver al futbol mexicano.

Fue campeón del mundo con la Selección Mexicana Sub 17 en Perú 2005 y tras ello se convirtió en referente de la cantera de Cruz Azul, pero de pronto la vida futbolística de César Villaluz cambió, al grado de que hoy retoma su carrera en la humilde liga de Guatemala.

Desde 2018, Villaluz forma parte del Deportivo San Pedro Sacatepéquez, un club en el cual se ha convertido en ídolo, es capitán y donde considera ha retomado su nivel, por lo que no pierde la esperanza de volver a la Liga MX, a pesar de que no menosprecia el lugar donde se encuentra actualmente.

“Dicen ‘ay no, es Guatemala’, pero estamos acá, lo estamos disfrutando, al final es futbol de una categoría profesional, no es lo mismo que amateur. No encontraba esa estabilidad en un equipo, iba de un lado a otro, era un peregrinaje, ya no sabía qué onda”, platicó a TUDN en su domicilio en Valle de la Esmeralda, en aquel país.

Villaluz era un joven del que se tenía grandes expectativas, pero el 14 de diciembre del 2008, en la final del torno Apertura entre Toluca y Cruz Azul, un choque fuerte en el área con José Manuel Cruzalta marcó su destino; sufrió un trauma craneoencefálico grado 1 y desde entonces no volvió a ser el mismo en la cancha.

“No recuerdo nada, veo las imágenes que voy en la camilla, me agarro de la camilla que me quiero alzar. En ese momento todo se iba dando bien, iba a Selección, era titular, era pieza clave en el club, la gente me quería, la prensa me arropaba”, recordó.

Pese a esto se mantuvo en la Máquina hasta el final del 2011, después comenzó su peregrinar en el futbol mexicano: pasó por San Luis en 2012, en 2013 llegó a Chiapas, luego al ascenso con los potosinos en el Apertura 2015, más tarde en la misma división con Celaya en el Apertura 2016 e incluso se habló de un fichaje en la Tercera División de España que se vio frustrado, mientras que las puertas en México se le cerraron.

En 2012, Tigres ya tenía un acuerdo para ficharlo, pero se cayó la contratación, ya que no pasó las pruebas físicas; al año siguiente de nuevo analizaron la opción, pero una vez más fue rechazado por la UANL.

“Por tener ese campeonato esperaban más cosas, pero al final eras un jugador más”, declaró este delantero que con su familia se refugió en el balompié de Guatemala con un equipo que busca el ascenso a la categoría mayor. “Mis hijos me tienen que ver jugar, triunfar, que mis hijos tengan ese recuerdo”, apuntó el futbolista mexicano de 31 años de edad.

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