Herencia de la Revolución de 1944 — Por Samuel Perebal


Se cumplen setenta y cinco años del levantamiento popular, que marcó un hito en la historia de Guatemala, que modificó el sistema político, social y económico del país, mostrando avances nunca antes visto y  que aun son visibles en la actualidad, esta es la herencia y el legado de la Revolución del 20 de octubre de 1944.

Este acontecimiento significó para Guatemala el inicio de una época de cambios trascendentales para el país, con una duración de 10 años revolucionarios y el paso de dos gobiernos populares para la historia del país, encabezados por una junta revolucionaria y que después ostentarían el poder de manera democrática Juan José Arévalo Bermejo y Jacobo Arbenz Guzmán respectivamente. Este hecho significó el fin de dictaduras represivas que duraron varias décadas de regímenes militares. Fue el levantamiento de la población, que unió las fuerzas obreras, campesinas, estudiantiles, profesionales e inclusive un grupo de militares sublevados que generó tal acontecimiento importante, produciendo frutos de distinta naturaleza, que aún se mantienen vigentes y que las generaciones actuales gozamos.

Algunas de los logros de la Revolución de 1944 que se pueden mencionar desde el punto de vista económico fueron, la actualización del sistema económico imperante, de convertir al país que se encontraba en un sistema económico semifeudal  a un país capitalista, basado en el desarrollo industrializado, pese a que los detractores de la revolución establecían que el movimiento popular buscaba instaurar un sistema comunista, los hechos descartaron esa tesis. Otra de las decisiones incomodas para la oligarquía terrateniente fue la Reforma Agraria, ya que tocaba los intereses económicos de las clases privilegiadas y así mismo de empresas multinacionales, que poseían grandes extensiones de tierra,  y mediante esta reforma otorgaba aquellas tierras improductivas, no trabajadas a favor de los campesinos desprovistos de estas tierras, para que los trabajaren.

En el ámbito social los cambios también fueron trascendentales, ya que se crearon instituciones públicas y se buscaba el fortalecimiento de la organización social, como fruto de la revolución se crea el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) para la protección de la clase trabajadora del país, así mismo se crea también el Código de Trabajo de 1947, que contenía la indemnización laboral por despido sin causa justificada, como también la libre formación sindical, la huelga y el paro, todo esto aunado con la promulgación de la Constitución de 1945, que establece derechos civiles y políticos para la población, como lo son el reconocimiento de la propiedad privada, el derecho del voto a las mujeres, se reconoce la libre emisión del pensamiento, eliminación de los procesos de reelección y así como el fortalecimiento institucional para la independencia y separación de los poderes estatales.

También hubieron reformas en el ámbito educativo, principiando con el reconocimiento de la autonomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), accesibilidad a la cuota estudiantil universitaria, lo que provocó un incremento a la población estudiantil, abriendo las oportunidades para los jóvenes de incorporarse a la educación universitaria, también se creó la Facultad de Humanidades, así mismo se priorizó  la inversión de recursos en gran manera a favor de escuelas rurales y bibliotecas y  el aumento de las manifestaciones culturales y artísticas, por medio de la creación de varios museos.

Estos fueron algunos de los muchos logros de los “Diez años de Primavera”, con medidas que benefició a la mayoría de la población, un momento dulce en la historia guatemalteca, que marca un antes y un después en la realidad de Guatemala.


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